
La decisión del gobierno australiano de sacrificar 2 millones de gatos salvajes desató una polémica en la que varias celebridades defensoras de los animales salieron a protestar. Una de ellas fue la actriz francesa Brigitte Bardot, de 81 años, que consideró esta acción un “genocidio animal inhumano y ridículo”. La diva del cine francés le escribió una carta abierta a Greg Hunt, ministro del Medio ambiente en Australia, en la que le dijo que su país ya estaba mancillado con la sangre de millones de animales inocentes y que haber matado a los gatos era inútil y cruel. El gobierno del país oceánico le respondió que no odiaban a los gatos, pero no tenían otra opción que sacrificarlos porque eran una especie invasiva responsable de la extinción de 27 mamíferos nativos australianos.
